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Inspecciones de las botellas de buceo
La botella de buceo es un recipiente cilíndrico de acero o aluminio que contiene aire (u otro gas) comprimido, por lo general a una presión de trabajo de entre 230 y 300 bares. Presenta una sola abertura donde se fija la grifería, con la válvula, un grifo que controla la apertura o cierre de la botella y una o más salidas de acople del regulador. Las botellas deben pasar revisiones periódicas para comprobar la fatiga de los metales, que podría originar pérdida de su resistencia y riesgo de explosión. Es recomendable que las botellas con una antiguedad mayor de 20 años se desechen. En España, las Inspecciones Periódicas vienen reglamentadas por el Real Decreto 366/2005, por el que se aprueba la Instruccion Técnica Complementaria MIE-AP18. Esta normativa establece la obligatoriedad de realizar una inspección visual cada año y la prueba hidráulica cada tres años. | ||
Las inspecciones deben ser realizadas por un Centro de Inspección de Botellas de equipos respiratorios autónomos para actividades subacuáticas y trabajos en superficie reconocido por la Dirección General de Industria, Energía y Minas, tal como establece el Real Decreto. 1.- Identificación de la botella y control de las marcas grabadas 2.- Inspección visual exterior: limpieza exterior, inspección del material, control de la corrosión exterior. 3.- Inspección visual interior: limpieza interior, inspección del material y control de la corrosión interior. 4.- Inspección del cuello de la botella y de la rosca interior. 5.- Prueba hidráulica por expansión volumétrica. 6.- Inspección de la válvula. Durante la llamada Inspección Visual (anual) se realizan todas las pruebas anteriores a excepción de la Prueba hidráulica por expansión volumétrica | ![]() | |
